Celebramos con una gran fiesta el St Midi: estamos a la mitad del viaje, llevamos 10 días en alta mar y nos quedan 10 días por proa. Después de las clases empiezan los preparativos: una copiosa cena, ropa limpia, una botella con mensaje que tiramos por la borda. La cubierta del barco se convierte en una gran pista de baile. Hacemos una media de 150 millas diarias, y el Caribe cada vez está más cerca. Unos calderones aparecen y siguen un buen rato al catamarán. Qué genial sensación verse acompañado por ellos en medio de este mar que a veces parece tan solitario.
El cielo estos días está mayoritariamente nublado, pero las nubes no traen viento. Eolo está siempre presente, y a menudo le invocamos con música y cantos en la proa, ofreciéndole chocolate y ginebra a falta de ron. Hace días que parece ocupado en otras zonas, porque el viento no sube de 12 nudos y la media de millas diarias ha bajado drásticamente. Seguiremos implorándole!