Mujeres y tormentas

Esta vez se embarcan en el Heritage cuatro mujeres aventureras, que acaban de ocupar todas las camas que hay a bordo: Rosa, Anna, Marga y Jou. Todas simpáticas y con ganas de pasar un final de viaje por Venezuela muy chévere! La primera noche la pasamos fondeados delante de la larga playa de Crasqui. Allí nos sorprende la primera de las tormentas que viviremos a bordo estos próximos días. Se trata de una ola tropical que viene de las costas de Brasil, y trae mucha inestabilidad meteorológica. Cae mucha lluvia y fuertes rachas de viento nos mantienen algo despiertas esa noche. Al día siguiente los Roques se han transformado en una masa de aguas plateadas cubiertas por un cielo gris plomizo. No dejamos por ello de pasarlo bien, entre el snorkel y las duchas top-less. En Noronquises intentamos descubrir los anunciados flamencos del lago, pero no hay rastro de ellos.
Y llega el viernes noche, día señalado para ir a celebrar el cumpleaños de Rosa en el mejor restaurante del Gran Roque: el Bora la Mar de Marta, la catalana. Se unen a la gran fiesta David y Ester, que acaban de llegar de Barcelona. Somos nueve a la mesa, cenamos de maravilla y el colofón es un enorme pastel de chocolate 100% venezolano. Riquísimo! Acabamos bailando en la Plaza Bolivar del pueblo.
El día siguiente lo pasamos en Cayo Pirata – desde donde despedimos a Dominique – y de nuevo nos rodean chubascos y tormentas. Bajo la protectora cubierta del cockpit nos protegemos de la lluvia los nueve que somos a bordo, bien acurrucaditos y bien avenidos. A medianoche el viento sube a 30 nudos, admiramos en la bañera el desenfreno climatológico que nos rodea. Y tras la tormenta llega la calma. Pero esto – en el mes de agosto en Los Roques – no es la mejor noticia. ¡Sin viento aparecen los mosquitos! Así que como podemos esquivamos los aguijones de estos feroces y hambrientos enemigos. Por suerte el buen humor y las ganas de juerga de nuestras invitadas hacen de estos percances divertidas anécdotas. Inolvidable la última noche en el Gran Roque, todas dispuestas y arregladas para comer una pizza en el pueblo, casi volcamos el dinghi, y Rosa salta del chinchorro con tal ímpetu que cae al mar con una gran carcajada. Acaba de mojarnos por completo la lluvia. Nunca habíamos sido tantos a bordo, y resulta ser una genial experiencia gracias al festivo ambiente de nuestras invitadas.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s