Travesía Atlántica 2009

11 de enero

l: 26º 28.63 N L: 016º 18 W
Rumbo: 215º Velocidad: 8 nudos
Viento: NE 6

No pudimos el año pasado cruzar el Atlántico a bordo de nuestro velero Heritage, pero con el año nuevo llega la oportunidad de la mano de un Sun Odyssey 49i – Miss Boucan – que debemos transportar desde la Bretaña francesa a St. Martín – en el Caribe.
Jordi y Juanito se encargan de bajar el velero desde la Rochelle hasta Canarias en 9 días.

El día 10 de enero todo está listo en Las Palmas para zarpar y cruzar el charco. Todo menos el resto de la tripulación, que llega esa mañana volando desde Barcelona: Sophie, francesa y bióloga marina que vive en Stromboli, David – que quiere vivir la experiencia de adentrarse en el Atlántico, y Cris – que se siente emocionada por poder embarcarse por segunda vez en la aventura atlántica.

De una cosa estamos seguros: somos una genial tripulación, distintos pero complementarios. Si el éxito de la travesía depende de los compañeros de viaje, esta será una inolvidable experiencia!
Con las sentinas y los armarios repletos de comida y agua, zarpamos el 11 de enero desde Canarias rumbo al Caribe. Tenemos aproximadamente unas 3000 millas por proa. Vamos a buscar los alisios, así que nos dirigimos rumbo al suroeste hasta llegar a latitud 20º para allí virar hacia el Oeste.

Como no, el viaje empieza con un cielo tormentoso, soplan 25 a 30 nudos por la popa, y estas condiciones se van a mantener durante los próximos 7 días. Llevamos la mayor rizada y el génova parcialmente enrollado, pero ya surfeamos las olas llegando a puntas de 12 nudos. No hay tiempo de amarinarse, nos cuesta unos días acostumbrarnos a los movimientos bruscos del velero, Todavía no estamos familiarizados con el súbito zarandeo de la popa. Incesantemente la enorme ola nos adelanta por la aleta, levanta el barco y lo hace orzar bruscamente. La sensación de velocidad que se siente en la cabina nos mantiene en vilo.. Por suerte todo barco implica un proceso de adaptación, y estos movimientos van a formar parte de nuestra vida estas próximas semanas, a partir de ahora nuestro entorno estará en constante movimiento.

En plena noche de luna llena un grito de David nos arranca sobresaltados de la cama. Una monstruosa ola ha hecho levitar el barco y éste ha escorado bestialmente. A partir de este momento nos ponemos el arnés de seguridad durante las guardias nocturnas: dos horas en solitario cada uno, disfrutando del silencio de la noche, el rugir del viento, el flameo de las velas, el sonido del casco sumergiéndose en las olas, el crujir de los maderos..

Hace frío mientras bajamos por la costa subsahariana de Africa, rumbo a Cabo Verde. Memorables son las horas pasadas al timón surfeando las olas. Raudo, veloz, rápido, fulgurante, impetuoso, .. todo sinónimos que describen las mejores características de nuestro velero.

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