Calderones y delfines

22 enero 2009

l: 18º 03.04 N L: 045º 09.35 W
Rumbo: 250º Velocidad: 7 nudos
Viento: E 5

grandoradoEl día amanece soleado, cálido, jovial. El cielo azul refleja sus suaves tonos en la superficie del mar. Mi guardia acaba al amanecer y veo como se tiñe el horizonte de rojo. Empieza el día con un goteo de tripulantes que van asomando sus cabezas por la entrada del cockpit. Izamos todas las velas y disfrutamos de la navegación.

crisenproamSúbitamente un grito: una gran manada de calderones se nos acerca por la popa. Tienen unos cuatro metros de longitud, su piel es brillante y oscura y asoman entre las olas sus redondas y protuberantes cabezas. Surfean y saltan por el oleaje jugando con la enorme panza de nuestro velero. Nosotros, extasiado como niños, saltamos de un lado al otro del velero. Celebramos este regalo con un carpaccio al dorado que saboreamos en nuestra particular terraza con vistas al mar.

banopopamDavid se sienta con toda la fuerza de la gravedad sobre el pie de Jordi, desplazándolo el dedo pequeño lateralmente. Unos minutos más tarde, Jordi cae al suelo desmayado. Yace en el suelo inconsciente, con los ojos torneados. El susto se congela en nuestros rostros.. Juan intenta despertarlo con golpecillos en la cara, y finalmente vuelve en si. ¡qué gran alivio verlo recuperarse! El dolor, el dedo descolocado y una bajada de tensión han hecho que perdiera la conciencia. Sorprendente, los accidentes pueden ocurrir en los lugares más impensables.

Aprovechamos que un “grob” pasa por nuestra proa para arreglar un agujero que se ha abierto en la mayor. Sentados en la botavara intentamos coser, pero hay demasiado movimiento. Ya nos quedan menos de 1000 millas, y ahora la cuenta atrás parece acelerarse.

Un grito de Jordi nos reúne a todos en la popa del barco: una gran bestia ha arrancado nuestro curry de cuajo. Segundos más tarde vemos un enorme pez espada saltar furioso por encima del agua, retorciendo todo su cuerpo. Tiene nuestro anzuelo clavado en su boca. Lucha por deshacerse de él, y nos sigue mostrando su lanza clavándose desesperadamente en el aire, saltando, curvándose y hundiéndose de nuevo en el mar. Casi se oyen sus gemidos. Un impresionante espectáculo!

juantocandomLa puesta de sol es bucólica, todos ensimismados en un momento de quietud y belleza. Juan en la proa tocando su pequeña guitarra, David escuchando a Pavarotti, Sophie, Jordi y yo con la mirada perdida en el horizonte. Un escenario da paso al siguiente, y se despliega ante nosotros la inmensidad del cielo estrellado. guitarra

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s