Bolivia y las minas de Potosí

P1000486Volamos a La Paz porque la carretera que nos lleva a la frontera está bloqueada por manifestaciones indígenas. Aterrizamos en el aeropuerto más alto del mundo – 4100 metros – y la ciudad impresiona por encontrarse en un valle rodeada de altísimas montañas blancas de más de 6000 metros. El cambio brusco de altitud me obliga a pasar todo el día en cama con dolor de huesos, nauseas, vómitos, y malestar general: el soroche ataca de nuevo.P1000081
Bolivia es un país caliente por el día por su proximidad al sol y muy frío por las noches, con gente amable y cariñosa, y muy barato para nosotros. Un euro equivale a 10 Bolivianos, dorminos por diez euros y comemos por cinco.
En bus seguimos a Potosí, ciudad colonial que hace 300 años se convirtió en la ciudad más poblada del mundo, conjuntamente con Londres y París. Se encuentra al pie del Cerro Rico perfecta montaña repleta de minas de plata. De él se extrajeron 16 millones de toneladas de plata que se embarcaban rumbo a España. Muchos de los barcos se hundieron en las costas de Florida, desapareciendo el tesoro con ellos. También en Potosí se imprimieron las primeras monedas de plata, de allí la conocida expresión “Vale un potosí” que se usaba en España durante dicha época y hasta el día de hoy.
P1000104Por la tarde visitamos las minas, dos guías ex-mineros nos acompañan en esta experiencia que tanto nos impactará. Nos vestimos con ropa especial, botas y casco con foco, en la tienda donde los mineros se aprovisionan compramos regalos para ellos: dinamita, detonadores, hojas de coca y refrescos. Luego visitamos los ingenios donde se separañn los distintos minerales extraidos en la mina: plata, zinc y cobre, siempre en pocas cantidades porque la mina ya no es lo que fue antaño.
Llega el esperado momento: nos adentramos en la montaña por un tunel estrecho provisto de una vía para deslizar por ella los carritos cargados de tierra. El tunel se va estrechando – hasta llegar a zonas donde tenemos que agacharnos, y en algunos casos arrastrarnos por el suelo. Vamos descendiendo tierra adentro, bajando por agujeros provistos de rudimentarias escaleras.P1000108 Con cada paso el aire es más denso, hay más polvo y resulta difícil respirar. También sube gradualmente la temperatura, los mineros trabajan a 40º C.
Nos vamos cruzando con mineros de todas las edades, empujando carritos, sudorosos, agotados. Aquí abaj el trabajo se convierte en un suplicio, las condiciones son

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