Del mar a la montaña

P1010195Lo estábamos esperando con impaciencia: el primer fin de semana en la montaña después de tantos meses rodeados del mar. La propuesta de Caracol fue demasiado tentadora: subir a Castejón del SOS en el Pirineo Aragonés y cerquita de Benasque.
El olor a campo y bosque inunda nuestras glándulas olfativas, la angosta carretera del Congosto acaba de sumergirnos en este paisaje de alta montaña y roca.P1010216
Alex y Pepa – tíos de Marta – y Pilar nos acogen calurosamente en la gran casa de piedra, y nos invitan a la primera de varias comidas y cenas bañadas generosamente en vino y alimentos celestiales. El plan para el día siguiente está ya marcado: subiremos a las Tres Coronas, tres lagos que se encuentran a 2700 metros de altitud.
El día amanece soleado, y empieza nuestro ascenso a los lagos. El desnivel es considerable, pero el entusiasmo, la motivación y el buen rollete nos transportan montaña arriba. Y tras tres horas de profunP1010219da respiración y vistas increíbles llegamos al lago superior. Allí nos comemos el sabroso y merecido bocadillo de butifarra, y tomamos la decisión de continuar el ascenso hasta el Collado de Aragüell. Son dos horas más, eso si, saltando de roca en roca ya que en esta zona ya no hay camino marcado. Desde allí tenemos unas espectaculares vistas al Lago …. , el más grande de esta zona, lago que Marta – experta conocedora del terreno – no había visto nunca. P1010230Hay nieve por aquí, y a un lado vemos el pico del Aneto y de la Magallena. Más tarde nos enteramos de que nos hemos quedado a una hora de la cima de la montaña más alta del Pirineo.
La bajada al valle es casi más cansada que la subida, nuestras piernas y rodillas empiezan a quejarse, llegamos al jeep a tiempo para evitar la lluvia.
Un vinito en Benasque y unos tentempiés en la pastelería nos vuelven a dar energía. La cena en casa – entrañable, divertida y muy generosa.

IMG_9223El segundo gran objetivo del fin de semana se cumple el domingo: Alex – experto cazador de setas – nos acompaña a buscar robellones en la zona de Chia. Va parando el coche siguiendo su afilado olfato, y nosotros vamos recolectando las setas entre pinos y espeso bosque. Jordi hace gala de su facilidad por encontrar una aguja en un pajar, y en la primera parada vuelve con 4 preciosos robelloneIMG_9229s. A partir de aquí empieza nuestra buena suerte, y en una zona específica llenamos casi los dos cestos.
La recolecta de moras de vuelta a casa contribuyen a convertirnos en verdaderos depredadores del bosque. Los robellones acabarán cocinados al horno, fritos, cocidos en salsa de vino y cebolla… Un manjar sigue al otro. Un orujo gallego acaba por poner la guindilla a un fin de semana genial y pendiente de ser repetido!!

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