Paul, Gloria, Lexa, Rob, Daniel, Matthew, Kim, Jack, Oliver and Max a bordo del “Lagoon 50”

Empieza una nueva semana, esta vez con un catamarán Lagoon 50, algo más grande que el anterior ya que se embarca una familia de Nueva York con 10 personas – los abuelos, sus dos hijas y respectivos maridos y los cuatro nietos. Nosotros esta vez dormimos en unos pequeños camarotes que han acondicionado en las proas del barco, separados pero muy tranquilos.
Lanzamos amarras justo cuando empieza a caer una trompa de agua y el cielo se cubre de negras nubes. Pronto nos damos cuenta de que hemos dejado a Jack tomando un café en el bar, así que volvemos a por él. Tras una hora de navegación bajo la arreciante lluvia llegamos congelados a Norman Island, y fondeamos junto a las cuevas. Una buena barbacoa consigue templarnos un poco.

Continúa nuestra travesía hasta Cooper Island, y bien pronto nos damos cuenta de la pasión de Paul, el alma pater de la familia, por la navegación y los barcos, constantemente involucrado en todas las maniobras y en patronear el barco.

Los niños nadan, hacen kajak, saltan y bucean incansables, exprimiendo cada uno de los días al máximo. Cristina hace pasteles, para endulzar todavía más las vacaciones. Las barbacoas por la popa se repiten a diario, también la incesante lucha por conseguir una boya en esta última semana del año tan concurrida. El lema: “the race for the big ball!” 😉

La larga travesía a Anegada se empapa de agua de lluvia, y nuestra estancia en la isla se ve marcada por las tormentas. Pero no por ello dejamos de disfrutar de una copiosa y distendida cena a base de langostas en la playa. La vuelta a North Sound es un extasis para todo navegante: hacemos un record de 13,4 nudos, y conseguimos adelantar a todos los demás catamaranes. Todos disfrutamos de la velocidad de esta bestia de 50 pies y 25 toneladas!

Es aquí, en el North Sound de Virgin Gorda, donde pasaremos la noche de Año Nuevo. La enorme bahía se llena de cientos de barcos, convirtiéndose en un espectáculo de luces al caer la noche. Decidimos celebrar con los niños el Año Nuevo español, así que a las siete de la tarde – es decir, a las 12h hora española, comemos las 12 uvas y brindamos con champagne americano. Empieza el 2010 que seguro hará realidad algunos de nuestros sueños.
A las 12h de las BVI, dormimos ya como troncos, pero nos despertamos porque todos los barcos de la bahía empiezan a tocar sus bocinas. La enorme luna llena nos mantiene extasiados ante tanta belleza nocturna.

El primer día del año lo pasamos en Eustasia Sound, y por la tarde zarpamos rumbo al sur. El viento de popa transporta al enorme catamarán por el Sir Francis Drake Channel hacia Peter Island, una navegación placentera que disfrutamos con toda la familia subidos en la plataforma superior de barco.

El ultimo día de charter resulta ser todo un éxito. Tiramos el ancla tres veces en la profunda bahía de Great Bay, finalmente encontramos el lugar adecuado y con un ancla lateral conseguimos mantener el barco apartado de la playa.
Cris les enseña a los niños a pescar meros con máscara y tubo, desde el agua, y Daniel, el nieto mayor y un fanático de la pesca, consigue pescar su primer mero, que comeremos todos unas horas más tarde.
La actividad es frenética a bordo, entre el snorkel, el chapoteo, el kayak… pero llega la hora de volver a Road Town.
Ha sido una semana intensa y la vuelta a casa va a resultar dura para todos!

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