Sensación agridulce…

Sólo tocar tierra en Tortola tras la travesía desde Bahamas, suena el teléfono. Es Clive, nuestro broker, que nos cita inmediatamente en su oficina en Nanny Cay: tiene tres posibles compradores interesados en nuestro Heritage!!
Finalmente uno de ellos parece ser el más serio en comprar, ha pagado ya un 10% del valor del barco y está interesado en hacer un “survey” dentro de dos días. Así que no hay tiempo que perder ni tiempo de descanso.
Nos dirigimos a Hodges Creek Marina para pasarnos el día puliendo el casco del barco, limpiando y organizándolo todo. Sólo llegar nos extraña que un precioso colibrí verde esté rondando el cockpit, nuestra presencia no parece molestarle y no se aleja ni un momento. Por fin entendemos lo que pasa: ha puesto un nido en un cabo que cuelga del cockpit, y dentro del nido hay dos minúsculos huevos. Evaluamos las opciones que tenemos, no vender el barco y dejar que nazcan los colibrís o sacar el nido y permitir que se mueran. Acabamos decidiéndonos por la segunda opción. Es descorazonador ver como la mama colibrí busca desesperada el nido durante un buen rato. Al final, derrotada, abandonará el barco. A lo mejor está todavía a tiempo para volver a construir otro perfecto y laborioso nido y volver a poner huevos…

Nuestro trabajo ahora consiste en sacarle las barbas al casco, que en algunos sitios llegan hasta el suelo.

A las 6h del día siguiente partimos rumbo a Nanny Cay, donde nos esperan los brokers Clive y Brian, y el surveyor Will, que pasará las próximas 6 horas intentando encontrar problemas y cosas que no funcionan a bordo. Sube a los palos, se mete en todos los tambuchos, abre todas las compuertas, investiga el motor, revisa las válvulas de fondo… Conducimos el barco hasta la grua y lo sacamos del agua para revisar casco y hélice. Con su martillo va martilleando el casco, todo parece estar en regla.
Por la tarde aparece el futuro comprador, Gary, y juntos salimos a navegar para probar el velero. Él y su esposa viven en St Thomas y buscan barco para vivir a bordo y navegar por la zona. Sobre todo ella está enamorada de nuestro querido Bruce Roberts. Así que un día más tarde recibimos la llamada de Clive: el barco está vendido!!
La sensación es agridulce: por un lado estamos pletóricos, se acerca la temporada de huracanes y tocaba poner el barco en seco, sin poder moverlo hasta noviembre. Por otro lado vendemos nuestro hogar y el lugar donde hemos pasado tres años repletos de recuerdos y memorias. Miremos hacia el futuro, y a partir de ahora ya empezamos a buscar el próximo barco: un catamarán!

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2 pensamientos en “Sensación agridulce…

  1. Barco vendido.
    Viva el barco!!!

    Heritage seguro que dejará como su nombre indica un legado que llevareis con vosotros a lo largo de nuevas singladuras, quizás en mares más orientales.

    Solamente tomando decisiones de las que no logramos vislumbrar el entero alcance de las mismas, permitimos que ocurran esas cosas que más tarde identificaremos como las que nos ayudaron a dar un gran paso adelante.

    Felicitats a tots tres !!

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