Manel, familia & amigos a bordo!

Aterrizan Manel y familia. En otro vuelo y varias horas más tarde llegan Joan, Lot y sus tres hijos – ya estamos todos a bordo, y organizamos una increible gambada de bienvenida. Zarpamos a primera hora de Yes Marina, vamos a hacer la ruta del sur, así que tenemos hoy muchas horas de navegación. El pronosticado viento va incrementando lentamente, y llega finalmente a los 20-25 nudos, eso si, de popa. Unama – una vez más – nos impresiona por su rapidez y nervio, va surfeando las olas a toda velocidad, se asimila más a un vela ligera que a un velero de 58 pies. Delante de las grandes dunas de la playa de Patara decidimos hacer un rizo, ya que las rachas suben a 28 nudos, o eso creemos ya que fallan los instrumentos de viento. El objetivo era llegar hasta Kekova, pero llevamos ya 7 horas navegando a toda vela, los niños empiezan a estar hambrientos y cansados, así que decidimos hacer parada en la isla griega de Kastellorizo. De nuevo, esta isla y su idílico pueblo nos entusiasman, hay algo en este lugar muy especial… Mientras los mayores recorren el paseo y las pintorescas plazas y calles del pueblo, Lot y Cris deciden subir los 400 peldaños que lo separan de la cima de la montaña. Como siempre, el esfuerzo vale la pena. Mientras Manel se ha dejado llevar por su impulso de gran “gourmet” y le ha comprado a un pescador 6 escórporas y 7 langostas pensando ya en deleitarnos con un magnífico arroz de langosta.

Esta noche para acompañar el mero, Manel nos enseña a preparar calamares en cebolla, … no hay duda, esta se va a convertir en una semana culinaria de cinco estrellas!!!

Conocen al día siguiente en el pueblo una greco-australiana, que les cuenta la historia de la isla. Esta fue bombardeada en la Segunda Guerra Mundial, y de 300.000 habitantes la isla pasó a tener solamente 300. La gran mayoría emigró a Australia, y es en los últimos años que han ido volviendo a sus orígenes y han ido restaurando las casas del pueblo. Además la señora les recomienda visitar con el barco una gran cueva al este de la isla. Sopla viento, niños y adultos saltan al agua para subirse al dinghi, repasan la costa arriba y abajo.. y la encuentran finalmente, pero la entrada a la cueva es demasiado estrecha para entrar.

Decidimos izar velas rumbo a Kekova, la corredera señala 12 nudos! En dos horas estamos ya entrando en la bahía de Pölemus Bükü, donde nos encontramos con un fondeo apartado y salvaje. Al día siguiente vamos a fondear a la bahía de Gökkaya Limani, y cual es nuestra sorpresa al anclar al lado nuestro dos goletas con catalanes a bordo. Resultan ser amigos de Manel, y suben a bordo para conocer el Unama. ¡¡El mundo parece haberse encogido!! Hoy hace un día estremadamente caluroso, estamos mojados tanto dentro como fuera del agua. Por la tarde seguimos hasta Ugadiz, y mientras Jordi y Cris fondean en la bahía, el resto sube a Kale Köy y visita la ciudad hundida. Nosotros aprovechamos para nadar a la orilla, donde en una zona se aglomeran varias tumbas licias. Mientras los invitados comen en tierra, nosotros disfrutamos de una tranquila cena a la luz de las velas.

Por la mañana temprano ponemos rumbo a Kas. Fondeamos a 1 milla del pueblo, y pasamos el extremadamente caluroso y húmedo día entre chapuzón y chapuzón. Por la tarde se van todos en dinghi a la ciudad, de vuelta la policía se preocupa porque el dinghi está deshinchado y se asimila a una patera, amablemente se ofrecen a cargar con una parte del grupo hasta el barco. Hoy es el cumpleaños de Manel, y nos espera una celebración banquete de primera. Manel prepara un delicioso arroz de langosta, con el caldo de las escórporas. Entre el baño turco que se monta en la cocina, y el posterior baño en las refrescantes aguas del mar, estamos a punto para deleitarnos con el increible arroz de langosta, se descorchan las botellas, se entonan “Feliz Cumpleaños” y el decorado pastel es la guindilla de una fiestera velada. Como siempre, la red de proa acabará siendo cama para más de uno. Al día siguiente cual es nuestra sorpresa al ver que sopla el viento del sur, lo que nos permite navegar también de subida. Aprovechamos para llegar hasta Gemiler, y fondeados en Cold Bay nos zampamos un enorme pulpo. Mientras los niños hacen surf, Jordi y Cris suben a la ciudad abandonada griega de Kale. La subida es empinada, pero las vistas de toda una ciudad habitada por cabras es sobrecogedora. El día siguiente amanece nublado, y por primera vez llueve intensamente durante varias horas. Por suerte nos endulzan el día nuestros amigos de los creppes. Es sin lugar a dudas otro día culinario, ya que Lot hace maravillas con su masa de pan, no hay forma o gusto que se le resista. Para comer.. el resto del caldo de pescado acaba fusionado en una excelente fideua. ¡Un altre cop ens llepem els dits, gràcies Manel!

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