Joan, Ignasi y sus familias a bordo!

La ola de calor persiste en Turquía, y solamente llegar las dos parejas con los niños – Marti, Ferran, Sara, Sergi y Laura – zarpamos sin demora, eso si, habiendonos duchado todos antes con la helada agua de la manguera de la Yes Marina.
Fondeamos esta primera noche en Ragged Bay, descubriendo así una nueva bahía. Como siempre, organizamos una gambada de bienvenida. La noche será caliente, caliente… pero durante los próximos días al fin refrescará un poco. Izamos ancla por la mañana rumbo a Eclichik, para hacer la excursión a las tumbas de los Caunos. No hay previsión de mucho viento, pero esperamos al mediodía donde sopla usualmente la marinada. Efectivamente las velas se hinchan y el Unama ciñe rumbo al oeste, haciendo bordos y aprovechando cualquier pequeña rolada. Se nota que esta vez tenemos a un verdadero navegante a bordo. Joan viene con ganas de hacer correr el barco a vela, y como bien dice él “iremos a donde nos lleve el viento”. Uno tiene la sensación a menudo de estar en regata, ya que solamente cuando al Unama le cuelgan las velas en encalmada total, se decide a poner en marcha el motor. Finalmente llegamos ya al atardecer a la bahía, hoy no nos da tiempo de subir el río, pero lo haremos mañana. Una excursión a la playa pone punto final a un intenso día de navegación.
Empieza el próximo día con el regateo, ya que hay muchas barcas interesadas en llevar al grupo hasta el río Daylan. La barcaza escogida se lleva al equipo A, y 3 horas más tarde vuelve vacía con una nota escrita por Joan: “estamos en la playa de las tortugas, venid a buscarnos!”. Allá vamos, fondeamos delante de la playa, y a punto de sentarnos a la mesa aparece una enorme tortuga. Todos – niños y grandes – se lanzan al mar a perseguirla. La travesía de vuelta a vela es lenta, ya que tampoco hoy sopla demasiado viento. Bordo a bordo pasamos el cabo, y como ya va atardeciendo decidimos fondear en una gran bahía de camino a Fethiye. Un último chapuzón y a dormir!
Allí pasamos toda la mañana unamando como siempre, pero Joan además de venir a relajarse ha venido a arreglar el barco, así que entre los tres hombres desmontan las roldanas de la cadena del ancla, y de restos de hierro y espumas encontradas por la playa reinventan una nueva. Además tambien arregla puertas averiadas, el generador, pone un parche en la vela, y en definitiva repara todo lo que se le pone por delante. Por la tarde comienza la navegación, comemos de camino ya que el mar está plano como un lago. Durante la travesía empieza una liguilla de backgammon entre todos, veremos quien bate a la Reina 😉 ja, ja!! Finalmente, sin viento entramos a motor en la bahía de Fethiye. Hoy decidimos fondear en una nueva bahía: Ruin Bay. El lugar es precioso, nosotros fondeamos con cabos a popa al lado de las famosas ruinas que antaño fueron los baños de Cleopatra.
Hoy la cena es en la adjacente bahía de Wall Bay, en un espectacular restaurante al lado del mar, donde preparan corderos a l’ast y un alegre turco anima la velada con su guitarra.
Bonito es el lugar, y seguramente por ello a la mañana siguiente aparecen varias goletas que nos rodean por babor y estribor. Un cabo atado a un árbol es un buen entretenimiento para que niños y no tan niños se lancen al mar desde las alturas. Al mediodía largamos amarras y a vela despegamos. Chino chano vamos avanzando, ya que el viento brilla por su ausencia, pero con el barco a 3,5 nudos los niños aprovechan la ocasión para saltar por proa, pasar por debajo de los cascos hasta la popa, donde se agarran a un cabo colgando… esto repetidas veces! El mejor refresco contra el calor turco.. Fondeamos en Cold Bay, Gemiler, y solo atracar se preparan las mochilas y las bambas, ya que todos se van de excursión montaña arriba para conocer la abandonada ciudad griega de Kale Köy. Ya de noche vuelven al barco, cansados y preparados para cenar y dormir.
La excursión al día siguiente es a la isla de la princesa albina, y seguidamente vamos a Ölu Deniz, donde se inspecciona la enorme playa. Haciendo snorkel detectamos un enorme nudibranquio, y Marti acaba con varios pinchos de erizo en el pie. Zarpamos rumbo a una de nuestras bahías preferidas, a motor porque Eolo duerme tranquilo. Al llegar Küçük Kuyruk las chicas de abordo se encargan de hacer la maniobra de atar los cabos por popa. Perfecta, si obviamos el hecho de que casi se hunden con el dinghi ya que se olvidan de poner el tapón – que por cierto han olvidado mucho otros tripulantes anteriormente 😉
Así acabamos amarrados a dos olivos y una roca. Los niños se pasan toda la tarde en el agua cristalina, mientras Joan, Ignasi y Jordi vuelven a desmontar la roldana del ancla por enésima vez. Tras ir de compras a “Acastillajes Naturaleza” Joan la deja como nueva, Véase la foto del rodamiento a base de tubo de aluminio encontrado en una playa y madera del bosque. La merecida cena más tarde a base de creppes gusta a todos.
El último día lo pasamos haciendo wake – o como lo llama Joan “wifi” – y luego izamos velas rumbo a una calita cerca de la ciudad de Göcek. La corta travesía dura varias horas, ya que el Unama avanza a vela a 1 nudito, a veces a un nudito y medio. Aprovechan los chicos para tirarse por la proa y agarrarse a la proa del flotador con el barco avanzando. Finalmente quedamos bien fondeados en una boya frente a un frondoso bosque de pinos. Una escapada en dinghi para conocer Göcek, la cena de pasta al pesto, y a escuchar los grillos en una de tantas noches estrelladas.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s