Fez

Nadine pasará a la historia como el huracán que desafió los pronósticos meteorológicos y se confundió de rumbo. Y también como el que más tiempo ha tardado en desaparecer.

Y así estamos nosotros, esperando en la marina de Rabat el momento de poder zarpar rumbo a Canarias. Con esta tormenta tropical tan cerca sin rumbo definido no nos atrevemos a lanzar amarras…

Pero como bien dice el refrán: “No hay mal que por bien no venga!”, y vamos aprovechando el tiempo para conocer algo más a fondo este país.

Ni cortos ni perezosos cogemos el tren a Fez, que se encuentra a unos 200 km de Rabat. El viaje se hace largo, el tren está abarrotado hasta los topes y hace un calor insultante.. pero la conversación con los vecinos de asiento – unos marroquíes que han trabajado en España –  hacen el viaje algo más ameno.

Un Petit Taxi rojo nos lleva hasta el Riad – que nos han recomendado unos australianos que conocemos de la marina y se encuentra en la Medina – por 70 céntimos. En algunas cosas la diferencia de precios con España es abismal.

El Riad está lleno, pero nos derivan a una casa vecina que pertenece a una señora francesa, un pequeño palacete mozárabe, con una gran y bien decorada habitación que da a un frondoso jardín.

Salimos a cenar y nos damos enseguida cuenta de que nos encontramos en un lugar especial. La medina de Fez, antaño la capital del país, es la ciudad árabe medieval más antigua – data del año 808 d.C – y la medina más grande del mundo: la rodean 19 km de muralla, abarca una superficie de 30 km cuadrados y tiene 9600 callejuelas que se entrecruzan en un enorme laberinto y donde viven 400.000 personas. Son pocos los que no se pierden aquí!

Nosotros buscamos el restaurante de Thami, cerca de la puerta azul, y nos vemos invadidos por masas de gentes que transportan ofrendas a la mezquita más antigua de la ciudad, al son de tambores y agudas flautas, muchos de ellos a caballos o en carros, ya que no está permitida la entrada de coches en la medina.

Finalmente cansados de tanto alboroto, con Gina algo aturdida, y tras habernos perdido en el espectacular mercado, encontramos aliviados el anhelado restaurante y degustamos un buenísimo cous cous y un tajin de cordero.

Al día siguiente no hay que convencernos: contratamos un guía que nos llevará a conocer algunas de estas 9000 callejuelas. Hussein anda rápido y habla mucho. Visitamos la universidad más antigua del mundo creada por una mujer – Fátima – antes una mezquita para que 22.000 musulmanes pudieran rezar al mismo tiempo. Cada barrio de la medina tiene cinco servicios básicos: el Hammam, la escuela coránica, el horno de pan, la fuente y la mezquita. Las calles están repletas de vendedores que exponen sus productos coloridos a nuestro paso; en su mayoría se trata de artesanía marroquí. No existen las plazas aquí, solo cuando tres o más calles se cruzan se crean espacios abiertos, donde entra la luz. La gente vive en estrechas calles sin salida, que son más tranquilas. Pero al entrar en las casas nos encontramos con enormes palacetes de tres pisos, con paredes adoquinadas y suelos …..

Todo el mundo parece querer besar a Gina en la cara, dicen por aquí que besar a un bebe trae suerte. Nosotros solamente pensamos en virus y bacterias, y no descansamos vigilándola.

Nos impresiona el barrio de los curtidores que trabajan en condiciones muy duras dentro de unas bañeras donde limpian la piel. Algunas están llenas de cal, otras de caca de paloma – amoniaco natural -, otras de distintos tintes, todos ellos naturales. Para el rojo utilizan la amapola, para el amarillo el azafrán, para el marrón el polvo de cedro, para el verde la menta y para el azul el índigo. Desde unas terrazas tenemos unas buenas vistas sobre la zona de trabajo, eso si, con una rama de menta bajo la nariz porque el fuerte olor sube hasta nosotros.

Aprovechamos al día siguiente para hacer una visita a las montañas del Atlas Medio, un paisaje que nos recuerda a Extremadura y Andalucía, con mucha encina y vastas extensiones de olivos.

La vuelta a Rabat es en primera clase, esta vez nos permitimos este lujo. Gina dormirá durante todo el trayecto.. Rabat y Mischief nos dan la bienvenida; no por mucho tiempo estaremos aquí, ya solo queda esperar la llegada de Jose, que nos echará un cabo en nuestra travesía hacia La Graciosa, unas 400 millas por proa…
Adiós Marruecos!!

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2 pensamientos en “Fez

  1. Precioso, Fez…¡y vosotros más!!El bellezón de Gina es ya irresistible: pero qué bien lo habéis hecho! Curiosa esa nueva disciplina del streep-computering…mejora el wi-fi o algooo?
    Bons vents família!

  2. Què boniques les fotos!! i quina pinta la tagine i les ostres .. ummmm. Veig que li hauré de donar una segona oportunitat al Marroc.
    Impacient per veure a la Gina d’empeus, vídeo JA !!!
    feliç travessa a les canàries,
    petonets ultramarins

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