Historias del Mar II

Amarrado en la marina de Mindelo – isla de Sao Vicente en Cabo Verde – enseguida capta nuestra atención: un velerito de 8 metros de color naranja. Sentada en el pantalán frente a él, su propietaria, Capucine, una bretona de 30 años que navega en solitario y está de camino hacia Bangladesh.

Dos son los protagonistas de esta historia: Capucine no es una persona corriente. Con la intención de participar en la Mini Transat, se compró un Transat 6.50, pero durante los preparativos se lesionó en una rodilla gravemente, con el pronóstico de que no volvería nunca a caminar sin problemas. Pasó seis meses en el hospital.

Al otro lado del mundo, Corentin de Chatelperron recorría las 7500 millas que separan Bangladesh de Marsella a bordo del Tara Tari, este pequeño velero recubierto de fibra de jute. Este ingeniero quería captar la atención del mundo sobre este país y su proyecto: construir para los pescadores barcos más resistentes cubriéndolos de jute, un material ecológico, biodegradable y además muy barato, ya que los barcos de pesca tradicionales son destruidos a menudo por ciclones e inundaciones, dejando a un pueblo que depende del pescado sin sustento de vida.

Capucine, al ver el barco y conocer el proyecto humanitaria tras de él, y comprobando que este barco no requería de tanta fuerza física como un Transat, anunció su interés en continuar el viaje y volver con el Tara Tari a su punto de origen: Bangladesh.

Así el 17 de noviembre 2011 Capucine zarpaba de Marsella rumbo a Barcelona. La filosofía del barco y de Capucine es la de llevar lo mínimo posible a bordo, y navegar sin motor ni aparatos tecnológicos; sólo con un GPS de mano, un sextante y cartas náuticas – además de sus antiguas muletas como crucetas – Capucine se va a recorrer medio mundo.

Nosotros nos la encontramos sentada en el pantalán, sonriente. Todavía se está recuperando de la durísima travesía de Canarias a Cabo Verde. Zarpó de allí varios días antes que nosotros, y llegó más o menos por las mismas fechas. Es decir, se encontró con las mismas olas de cuatro metros del través acompañadas de 35 nudos. Durante toda la travesía no consiguió dormir más de 20 minutos seguidos y no dejó de estar entumecida por el frío y el agua que caía sobre ella. Fue duro para ella, ya que cada vez que una ola la alcanzaba por el través la punta de su palo se hundía en el mar.

Nos deja a todos boquiabiertos cuando – con una sorprendente humildad y entusiasmo – nos cuenta sus aventuras: las siete veces que ha intentado pasar el Cabo de Gata sin conseguirlo, a causa de la gruesa mar y el viento que sopla en esta zona del Mediterráneo, la espeluznante cruzada del Estrecho de Gibraltar con 50 nudos de viento…. Para qué contar más, es fácil seguir sus pasos leyendo su blog: http://whereistaratari.blogspot.com.es

¡Adelante, Capucine, seguiremos tu periplo por los mares del mundo! Quizás se crucen nuestros caminos en algún otro lugar del mapa..

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Un pensamiento en “Historias del Mar II

  1. impresionante!! gracias Cris por contarnos estas historias, tan inspiradoras. Yo, en tierra firme, rodeado de tierra firme, veo cada día un capítulo de BBC Oceans y me acuerdo de vosotros.
    Un fuerte abrazo!
    nacho

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