Neus y Oriol a bordo

Nos reunimos con Neus y Oriol en el Mercado Modelo para comer pescado, ellos ya llevan tres días en Salvador, y están relajados y sonrientes! Mischief les recibe con los brazos abiertos, se instalan en su camarote de proa y empieza la travesía hacia la Isla de Bom Jesus. Una espectacular puesta de sol nos da la bienvenida en la tranquila bahía, un rápido primer baño y la cena ya está preparada en el cockpit… Caen las primeras botellas de vino! Ya amarinados, sólo despertarse al día siguiente saltan los dos al mar.. en pelotas, que es como a nosotros nos gusta! 😉 Así de a gusto se sienten y nos hacen sentir estos huéspedes y amigos! Gina pronto se acostumbra a su presencia, y acabará haciéndose muy amiga de Neus y gran observadora de Oriol. Cada mañana los visita en su camarote parloteando en su particular lenguaje.

La expedición en marea baja al lugar donde están las mujeres que buscan berberechos en la playa acaba fructuosa: además de los cuatro berberecho que Neus – cuchara en mano – desentierra de la arena, nos llevamos al barco unos cinco kilos de estos frutos del mar. No habíamos visto nunca tanto berberecho junto! Por la noche – ya fondeados río arriba delante del pueblecito de Maragoyipe, nos zampamos 1 kilo cada uno simplemente abiertos al vapor y salpicados con limas. Mucho vino blanco riega el delicioso manjar de Neptuno. Al resto Neus y Oriol – pacientemente y tomándose una cerveza en el siestódromo de popa mientras subimos el río Paraguaçu – les van quitando la concha uno a uno para ser engullidos al día siguiente mezclados en una pasta a la frutos di mare.

Aprovechamos también al día siguiente para subir en taxi río arriba – en barco es desaconsejable por los muchos bancos de arena – hasta la ciudad de Cachoeira, una de las primeras poblaciones construidas por los portugueses cuando todavía controlaban estos parajes.

Nos reímos cuando una chica nos pregunta si puede hacerse una foto con Gina, tan inusual parece ser ver un bebe blanco por aquí! En nuestro viajes hasta ahora siempre hemos sido nosotros los que hemos pedido permiso para hacer fotos!! 😉

Esa misma tarde, como escenario de fondo una impresionante puesta de sol, bajamos el río hasta un fondeo que nos gusta especialmente por lo salvaje y tranquilo. Qué maravilla de frondosidad, no escatimamos en fotos. Sólo llegar y justo antes del anochecer nos da tiempo a meternos con el dinghi a remo dentro de los manglares, donde reina el silencio, los graznidos de las garzas, alguna risa escapada y el parloteo descontrolado de Gina. 😉

La cena esta noche está en sintonía con la hermosa y enorme luna llena que ilumina el Mischief: nos comemos poquito a poco una enorme cazuela de gambas al ajillo que nos ha preparado Jordi y que compramos por la mañana a unos pescadores que pasaban en cerca del barco.

También esta vez la cantidad es desorbitada, y sobran suficientes como para que al día siguiente nos den para hacer un revuelto de gambas. Esa noche caerán dos botellas y una caiprinha, bien entonadillos no pararemos de reír hasta que llega la hora para nosotros de irnos al catre, para Neus y Oriol – como cada noche – empieza en la proa su sesión de observación de estrellas.

A estas alturas de la semana ya está muy avanzado nuestro campeonato de backgammon, y muy a pesar de Neus y una vez más, queda demostrado quién es la Reina del juego. ;-). En Itaparica Neus y Oriol recorren todo el banco de arena en marea baja, y consiguen llegar – aunque algo accidentalmente – al otro lado de la bahía para volver nadando al barco. En el mercado compramos pescado fresco – que cenamos al horno esa misma noche fondeados frente a la cascada de la isla, unas millas más al sur. De nuevo estamos solos rodeados de playas y jungla, encima nuestro el amplio cielo del hemisferio sur. A motor continuamos al día siguiente hasta Cacha Prego, con las playas más bonitas de toda la bahía. Sentados en la orilla tomando unas cervezas y comiendo un queso asado que nos sirve un vendedor ambulante, se nos pasa la tarde sin darnos cuenta y empieza a oscurecer. Las playas las recorren andando nuestros amigos al día siguiente, justo cuando el cielo se empieza a encapotar y nos cae encima un fuerte chaparrón. Pero las nubes se disipan sólo empezar a navegar hacia el norte, y si, esta vez el viento nos permite subir a vela. Fondeamos al lado de una de las muchas playas paradisíacas y privadas que hay en esta zona, música, baile en cubierta, tortilla de patatas, ensalada verde … qué más se puede pedir! Llegada a Itaparica, baño con puesta de sol, y nos vestimos para la “marcha” en la ciudad. Conseguimos dormir a Gina sentados – caipirinha en mano – en unas sillas frente al mar, seguirá una moqueca y pescado en el restaurante sudafricano del paseo, donde nos encontramos con los austriacos con los que el Mischief coincidió en Cabo Verde. Nos tomamos un par de caipirinhas más, antes de iniciar la vuelta a casa.. y al observatorio estelar en proa!

Y ya llega el momento de volver a Salvador, de dejar atrás este reino de los tradicionales pescadores y del salvaje progreso, estas aguas oscuras de ríos enmarcados por naturaleza exuberante, estas playas blancas y enormes palmeras ondulantes. Una gran bahía que recordaremos con cariño. Así como recordaremos con cariño la visita de esta pareja de “enrollados” que durante estos días tan fácilmente han hecho del barco su casa.

Varios días después de su partida todavía correrá Gina por las mañanas a la cabina de proa buscándoles, y encontrándosela vacía.

Ha sigut genial compartir un troçet del Brasil amb vosaltres!

 

 

 

 

 

 

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