Les Îles du Salut

Después de cualquier larga travesía el divisar tierra es razón de una intensa excitación y alegría; esta sensación se ve incrementada cuando a proa aparecen estas tres misteriosas islas repletas de vegetación. Fondeamos en la Baie des Cocotiers de Île Royale.

Les Îles du Salut son las islas que hicieron famoso a “Papillon”. Napoleon III y los subsiguientes gobernadores franceses las escogieron para enviar allí desde tierra firme a sus presos. Estas tres pequeñas islas, a 15 km al norte de Kourou, eran consideradas especialmente apropiadas para los presos políticos y sus prisioneros más peligrosos por ser difícil escapar de ellas. Entre 1852 y 1947 unos 80.000 prisioneros murieron en estas tristes islas a causa de enfermedades tropicales, condiciones de vida infrahumanas y la guillotina. Parece ser que Henri Charriere (Monsier “Papillon”) nunca las pisó. Aunque si fue enviado a la Guiana Francesa acusado de un crimen, pasó su condena en Cayenne. Su libro es en su mayoría una mezcla de las historias de otros presos, que sí consiguieron escaparse repetidas veces de las islas.

La prisión se cerró en 1947 y las islas son ahora una atracción turística por su exuberante naturaleza, pero también porque se pueden visitar las ruinas de las antiguas prisiones y edificios administrativos. Île Royale, en su día la base administrativa del centro penal, tiene varios edificios restaurados, uno de ellos convertido hoy en día en un restaurante, mientras que en la más pequeña isla de St Joseph las tenebrosas cedulas de aislamiento han sido cubiertas por la maleza. Impactante es el cementerio de los guardas, con espléndidas vistas al mar.

Hoy en día las islas pertenecen al European Space Center situado en Kourou, que tiene allí ubicada una cámara infrarroja para observar los cohetes cuando pasan por encima de Île Royale. Cuando hay un lanzamiento estas islas son evacuadas, nosotros no coincidimos con ninguno y podemos quedarnos allí fondeados los próximos tres días.

Sólo pisar tierra nos invade una sensación de paz, aquí no hay nada más que hacer que pasear por esta frondosa y húmeda isla, llena de vida salvaje. En esta primera excursión nos encontramos con una gran colonia de agoutis (grandes roedores de piernas largas), un mono abriendo cocos, pavos reales y muchas gallinas. Cerca del restaurante nos cruzamos con dos enormes guacamayos de brillantes colores, que se nos acercan sin miedo – obviamente acostumbrados ya a interactuar con humanos.

Por suerte estamos en temporada baja, y aparte de dos gendarmes franceses muy carismáticos estamos prácticamente solos en la isla.

Cual es nuestra sorpresa cuando a la mañana siguiente aparece en el horizonte un velero muy conocido: el Libertad! Han estado 14 días navegando desde que zarparon de Cabadelo, su barco es algo más lento que el Mischief, y han tenido problemas con el gasoil brasileño que embarcaron. Los invitamos a desayunar y celebramos este nuevo encuentro. Con Silke recorremos hoy la Ile St Joseph, un panorámico sendero entre cocoteros rodea la pequeña isla. Las vistas con impactantes, especialmente hacia la Île du Diable, la única de las tres islas que no se puede visitar por ser de difícil acceso.

Por la tarde volvemos a St Joseph, esta vez solamente para disfrutar con Gina de una preciosa playa de conchas y de sus pequeñas piscinas que ha dejado atrás la marea. Difícil de explicar la sensación de tranquilidad y placer que emana este lugar, rebosando de exuberante verdor, con miles de cocoteros por doquier.

En la excursión al día siguiente recorremos toda la Île Royale. Vienen a nuestro encuentro una gran familia de monos, que sin miedo alguno se acercan a coger las galletas que les ofrecemos de nuestra mano. La que sí se asusta es Gina, que ve como un invasivo macaco le arranca el preciado pedazo de galleta de entre sus deditos.

Nos refrescamos en una piscina natural creada por los guardas mediante la colocación de unas enormes piedras que la separan del mar. Así antaño se podían bañar tranquilamente sin tener que sufrir los ataques de los tiburones, muy numerosos en las islas en aquel entonces, ya que los presos muertos eran lanzados al mar para ser devorados por ellos.

Estamos encantados en este paradisíaco fondeo tan cerca de la jungla tropical, con los vespertinos conciertos de sus colonias de pájaros.. pero decidimos zarpar con Libertad rumbo a Kourou: nos han comentado que el abastecimiento en la ciudad es muy bueno, se vende buen vino francés por pocos euros, buen chocolate, queso, patés.. y otros productos franceses que hace ya meses no probamos.

Fondeamos en el río frente a esta utilitaria ciudad que parece existir solamente para servir al Centre Spatial Guyanais, el centro espacial desde donde se envían al espacio tanto cohetes europeos como internacionales. Trabajan aquí más de 1500 personas de todo el mundo, aunque en su mayoría franceses. Jordi hace una reserva para visitar el Musée de l’Espace al día siguiente, y mientras discutimos en un restaurante cómo llegar hasta el centro dada la ausencia de taxis, dos chicas allí sentadas, escuchando nuestra conversación, nos aseguran que sus maridos estarán encantados en llevarnos, ya que trabajan en el centro como ingenieros.

Al anochecer vienen los cuatro a tomar una cerveza a bordo, y quedamos en el muelle a la mañana siguiente con Marco – suizo y casado con Janishta de la isla de Mauricio – que nos llevará hasta el centro espacial. Hoy es el cumpleaños de Carla y tiene el día libre, así que como a los bebes no les es permitido entrar en las instalaciones, Janishta me ofrece a quedarme con Gina en su casa, donde pasamos toda la mañana charlando y jugando con ella en el jardín. Para la noche tenemos un buen plan: barbacoa en el Libertad para celebrar el cumpleaños de Carla. No faltará de nada: buena comida, pastel de chocolate, globos, un montón de botellas de vino, música, baile en cubierta… y muy buena compañía!

El último día en la ciudad también es memorable: vienen a cenar a bordo nuestros nuevos amigos del centro espacial. Nos conectan muchas cosas con Marco y Janishta, ellos han recorrido todo Sudamérica y Australia en moto, son grandes aventureros y viajan ligero. Pasamos una agradable e interesante velada con ellos en esta última noche en la Guaiana Francesa.

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Un pensamiento en “Les Îles du Salut

  1. Cri Criii y familia!!
    Leyendo tu bitácora con Judith, mi compi de piso desde hace 3 meses.
    Nos habéis teletransportado una vez más a otros mundos desde el sofá de casa, achicharradas y con el ventilador a tope.
    Qué maravilla de naturaleza, por Diosss!! Seguro que no hay palmeras también debajo del maaaar? Es también un poco inquietante, con esos nubarrones, las aguas tan picadas, todo ese pasado de prisioneros y que esté tan despoblada, nooo?
    Gina está preciosa y vosotros dos muy flaquitos!!: qué ha passsaaaat???? Seguro que con todas esas delicatesen françaises recuperaréis las curvas ;-))
    Yo estoy de baja por lo de la rodilla pero recuperándome poc a poc. Este finde nos vamos de boda, ya sabes. Nos acordaremos de ti y le daré un abrazo a Xals de vuestra parte.
    Un abrazo grande y no dejes de escribir! Aunque no siempre te conteste, sigo vuestra estela!

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