Azul Turquesa

Estas últimas 600 millas que separan Kourou de Tobago nos han resultado interminables. Es por todos conocido que el navegante es navegante porque vive intensamente cada una de sus travesías, porque le gusta estar rodeado de mar, de vientos que rolan, suben, bajan, desaparecen .. y que le impulsan a estar siempre vigilante para adaptar las velas a cada nueva situación. Pero a veces ocurre que el deseo de llegar a tierra es más fuerte que el “carpe diem” de la navegación, y entra el desánimo. Sobre todo cuando siguen apareciendo grandes zonas de encalmadas, y tenemos que avanzar a motor en un mar alborotado e incómodo. Hemos recorrido 2500 millas en algo más de un mes, con varias paradas en el derrotero, pero tenemos la sensación de haber atravesado un Atlántico. Y tenemos ya muchas ganas de entrar en otro modus vivendi, el del crucerista, el que fondea en una bella bahía para quedarse allí el tiempo que le pida el cuerpo, para conocer a fondo los lugares que le rodean, para hacer amigos algo más duraderos, sin tener que zarpar de nuevo a cada instante.

Este es el último tramo de nuestra ruta, Trinidad y Tobago va a ser nuestra morada estos próximos cinco meses, primero disfrutando del mar coralino y de las aguas cristalinas de la más pequeña de las dos islas, y a finales de septiembre sacando al Mischief del agua para prepararlo para la temporada que viene en alguno de los varaderos de Trinidad.

El mar Caribe se nos va a hacer pequeño después de tanto mar Atlántico brasileño!!

Carla, nuestra cuarta tripulante de a bordo, se desembarca aquí en Tobago para volver a Barcelona. Ha sido una muy valiosa ayuda en estas largas travesías, nos ha echado una mano con las guardias y con Gina, convirtiéndose en una buena compañera de juegos para ella. Volvemos a estar en íntima família… bueno, y con Libertad, que cinco días después de nuestra llegada a la bahía de Store Bay vuelve a fondear al lado del Mischief. Con ellos ya son prácticamente tres meses que llevamos navegando y cruzando fronteras de países juntos.

Estamos muy emocionados, ya que desde que zarpamos desde Menorca en agosto del año pasado no hemos vuelto a nadar en aguas de color azul turquesa. Tanto en Cabo Verde, Brasil como en la Guayana Francesa hemos estado fondeando en aguas más bien turbias – a causa de los ríos y la lluvia abundante -, sin prácticamente ninguna visibilidad. Aquí hemos vuelto a nadar y sobre todo a bucear sin botellas!! Fondeamos un par de días en medio del Bucco Reef, y desde el barco podemos nadar hasta el arrecife, que por tratarse de un parque natural está plagado de peces de todas las formas y colores. Ya el primer día vemos peces ballesta, enormes peces ángel, meros, peces flauta, …. una tortuga y una gran raya moteada surcando las aguas poco profundas. Ya no recordábamos lo absorbente que es esto de sumergirse en el mar rodeados de esta colorida naturaleza, y sigue siendo una de nuestras actividades preferidas. Gina aprovecha las claras aguas que rodean el Mischief para mejorar sus habilidades de natación: nos sorprende nadando sola con sus flotadores para brazos, eso si, con boca y nariz bajo el agua… todavía le pesa demasiado la cabeza como para poder mantenerla por encima. 😉

Tobago es una isla poco conocida del Caribe, por estar ya muy al sur fuera de la ruta habitual de los veleros. Junto a Trinidad es un país independiente, aunque estuvo muchos siglos bajo el dominio británico y de otros imperios europeos. La gran mayoría de la población es negra, aunque también hay un alto porcentaje de hindús, los cuales fueron traídos por los británicos cuando se abolió la esclavitud. Siguen manteniendo su cultura y sus tradiciones en esta pequeña isla de 60.000 habitantes de un tamaño muy similar a Menorca. Enseguida nos percatamos de la natural amabilidad de sus habitantes, con los que es muy fácil conversar. “Jaman”… ya nos empezamos a sentir aquí muy a gustito!

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4 pensamientos en “Azul Turquesa

  1. Jo crec que navengant no sòc, pero crucerista si, eh!! Quina enveja em doneu de poder estar alla!!
    Disfruteu molt!!
    La Gina esta guapissima!!!
    Ptns per els tres!!
    Esther

  2. Magnífica bitácora, Cris! Qué alivio leeros ahí después de la travesía desquiciante. ¡Te entiendo! Y lo de las encalmadas me ha hecho pensar en aquella regata que hiciste a dos con tu papi. Si os ve desde algún sitio, estará disfrutando muchísimo siguiendo vuestra aventura.
    Gina está hermosa, ¡qué cachitas se está poniendo! No puedo ver el video, me dice que es privado :-((
    Me alegra veros tan felices. Go on enjoyiiiiiiiiing!!
    Beso grande

  3. No se sabe con exactitud como sucede, pero a veces, las sirenas tienen la necesidad de desprenderse de su cola y arriegar la aventura de volverse humanos. Eso las convierte en mortales. A cambio, ganan la posibilidad de experimentar el amor.
    Petons
    PD: Leed “La vieja sirena” de Sampedro

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