Kuna Yala I – Lavandería

Lavar la ropa es una odisea en estas islas, y todas las modalidades y sus resultados son válidos. Para nosotros aquí resulta ser una tarea importante, ya que además de lavar la ropa de Jordi, Gina y Cris – que no es mucha – tenemos que limpiar las sábanas y toallas que usan nuestros huéspedes de abordo. Así que con nuestras sacas de ropa sucia a cuestas empezamos visitando el “Lavamático” de Narganá. Por muchos es conocida como la lavandería de la lotería, ya que llenan la única lavadora que tienen hasta cinco veces sin cambiarle el agua. Así que si te toca la primera lavada con agua limpia, la ropa sale bien, pero si te toca la quinta, parece como si no hubiese entrado nunca.

Esta necesidad de ahorrar agua es debida a que aquí es un bien muy preciado. Se encuentra únicamente en el Río Diablo, por el que a diario decenas de barcas suben río arriba a buscarla. Este viaje les lleva de tres a cuatro horas a remo, solamente los más privilegiados pueden acceder a la fuente de agua con barcas a motor. Decidimos seguir a unos de estos ulus río arriba con nuestro kajak, y tras más de hora y media remando decidimos volver marcha atrás, mientras los kunas siguen remando con sus barcos repletos de bidones vacíos, que traerán llenos de agua ya de bajada.

Descontentos con los resultados del lavamático, probamos suerte con la familia kuna que regenta “el Café del Mar” – un par de hamacas colgadas frente al Atlántico, donde se pueden tomar frescas Balboas – en Chichimé. Ellos lavan la ropa a mano, con el agua dulce que emerge de la tierra de su isla. Casi en todas las islitas habitadas de Kuna Yala han excavado en el centro de las islas unos pozos de agua dulce, resultado del agua salada que durante muchos años se ha ido filtrando a través de la superficie porosa del coral hacia el centro de la isla. De esta agua viven las familias isleñas, con la que cocinan, limpian, .. y lavan la ropa. Hasta aquí todo bien. Es la segunda fase del proceso la que nos decepciona, ya que cuelgan la ropa a secar justo al lado de sus chozas, y en el momento en el que están ahumando pescado. Al no disponer de nevera en las chozas, los kunas ahuman el pescado del que se alimentan a diario, para poder guardarlo durante días. Es una manera ideal para poder almacenar el nutritivo alimento. Pero en este caso el maloliente humo impregna nuestras sábanas, y el resultado es peor que en el Lavamático: la ropa acaba oliendo a pescado ahumado.

Por suerte nos hablan al fin de Maribel, archiconocida entre los veleristas de esta zona, que dispone de tres lavadoras en Corazón de Jesús y hace su trabajo responsablemente y con cariño. La ropa sale perfecta, limpia, hasta desaparecen las manchas de las camisetas de Gina.

Desgraciadamente, cuando ya nos hemos acostumbrado a ella, nos anuncia que se va dos meses a Panama City. Así nos ponemos manos a la obra para buscar una alternativa fiable: lavar la ropa nosotros mismos en el pozo natural que hay en Green Island. Allí es donde nos gusta pasar la mayoría de nuestros días libres, fondeados frente a esta bonita y tranquila isla, con buena conexión a 3G y así al internet, y con muy buena pesca. Jordi se va aquí a pescar con Prisciliano, sacando a menudo nuestros preferidos “Alrights” (peces ballesta). También aquí nos han enseñado a pescar Bodus (peces cofre) que entusiasman a Gina con su deliciosa y dura carne con gusto a pollo.

Y entre excursiones y pescados, dejamos limpia una sábana. Así, paso a paso, vamos encontrando solución a las necesidades más básicas que tiene todo velerista en Kuna Yala.

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