Colombia

Se abre una nueva etapa vital ante nosotros: tras dos años y medio viviendo en el mar tenemos ganas de volver a pisar tierra firme. Y esa tierra escogida es Colombia. Desde hace años que oímos hablar de este país, durante tantos años cerrado a los extranjeros a causa de sus problemas internos, pero que desde hace ya más de una década goza de una relativa tranquilidad y se ha abierto al turismo, que habla maravillas de su naturaleza y sus amables gentes.

Mischief se queda en dique seco en un varadero de Cartagena de Indias, y tras una semana de orden y limpieza a fondo el barco queda preparado para pasar un par de meses de descanso en tierra. Nuestro amigo Alejo, que está trabajando en un aviario en la isla de Barú, construyendo los habitats para las distintas aves, es nuestro anfitrión y el primero que nos demuestra la infinita hospitalidad de los colombianos. Pasamos un espectacular día en su isla, admirando aves de todas las formas y colores.

Juntos cogemos el avión hacia la ciudad de Cali, también llamada la Sultana o Princesa del Sur, donde nos acoge la familia de Julie en su suntuosa casa. Cada mañana nos sirven un delicioso y frutal desayuno, seguido de una visita a la Fundación que alberga la finca, un gran jardín que acoge a animales maltratados o abandonados por sus propietarios. No se trata ni de gatos ni de perros, sino de jaguares, pumas, papagayos salvajes, tucanes, monos y serpientes. Jordi se queda fascinado con un enorme jaguar que se masturba cada vez que se acerca alguien a la jaula. Había pertenecido a un capo de un grupo mafioso colombiano, y el felino aun no ha superado sus traumas.

El domingo – Gert, hijo de un aviador alemán y actualmente el cónsul honorario alemán y marido de Julie – gran apasionado de la aviación y propietario de un puñado de avionetas nos regala una experiencia inolvidable: volamos sobre la cordillera occidental de más de 3000 metros de altura hasta el Océano Pacífico. Antes de aterrizar tenemos la suerte de divisar un grupo de ballenas jorobadas. Pasaremos el día en buena compañía en un pueblo del Pacífico. Gert es un gran e interesante conversador y nos seduce con las historias sobre este país de contrastes.

Pero pronto sentimos la necesidad de continuar nuestro viaje hacia el anhelado Eje Cafetero, la tierra de los Paisas. Es allí donde tenemos la intención de encontrar un trocito de tierra para ubicar nuestro nuevo hogar, y para empezar una nueva actividad profesional: montar una casa de huéspedes rural y abrir un restaurante. El eje cafetero se encuentra entre las cordilleras central y occidental en el centro del país, rodeado de montañas, a unos 1500 metros de altura las zonas más bajas y con picos que llegan hasta los 5000 metros. La temperatura en el eje oscila entre los 15 y 25 grados todo el año, un buen contraste después de pasar los últimos dos años en el trópico … cómo disfrutamos durmiendo tapaditos con un edredón!!

Aquí todo es de color verde, las montañas, los bosques.. y las enormes plantaciones de cafetales y otras variedades de frutas y verduras. Conocemos uno de los principales destinos turísticos del país: el Quindío. Allí visitamos el Valle del Cocora, una extensión entre montañas donde crece la famosa palma de cera, árbol emblemático del país y cuya altura supera los 50 metros. También nos fascinan los tradicionales pueblos paisas con sus casas multicolores, donde el tiempo parece haberse quedado estancado en el pasado.

Para Gina aquí se abre todo un nuevo mundo: hay caballos y vacas por doquier, y se ha empezado a aficionar a los paseos a caballo por los valles de esta zona. Eso si, también le encanta decir cada mañana cuando se despierta: No quiero ver más fincas! Mucha paciencia está mostrando la peque, ya que mientras intentamos conocer en profundidad el Quindío, vamos visitando fincas y lotes que van apareciendo debajo de cada piedra. La frase que oímos sin parar es: Yo tengo un lote en venta, no hay persona que no venda un terreno. Así pasamos día tras día, visitando lotes y entrando en casas, acompañados de agentes inmobiliarios u otros profesionales que se quieren sacar una pequeña comisión.

Es evidente que cuanto más a fondo conocemos esta zona más a gusto nos sentimos en sus valles y montañas, tal como va incrementando el cariño que siente un marino por su barco según las horas que le dedica a su cuidado y mantenimiento. Y a lo largo de estas semanas hemos ido acotando el área de búsqueda, ya convencidos del lugar donde queremos vivir estos próximos años, tanto por sus montañas y espectacular naturaleza, como porque se encuentra en una zona alto desarrollo turístico y con grandes perspectivas de revalorización de sus terrenos: los alrededores del pueblo de Salento. También nuestros métodos de búsqueda han cambiado, ahora recorremos las veredas escogidas y vamos hablando directamente con los campesinos y patriarcas paisas que nos vamos encontrando en el camino, son ellos los que nos han enseñado los terrenos más impresionantes. Ya cansados de plantar tanto café están encantados de deshacerse de sus tierras para mudarse a una vida más confortable.

Y a lo largo de esta travesía vamos conociendo a personas especiales, que nos acompañan y que nos han abierto sus casas y corazones. Está Juan, navegante colombiano, que nos alquila su cabaña rodeada de plantaciones de aguacates, Cristina y Alberto, catalanes con ya tres años de experiencia colombiana que son una valiosa fuente de información, Thomas y Nela, navegantes que en el 2004 coincidieron con Jordi en Nuku Hiva en las Islas Marquesas donde nació su primer hijo, y que después de dar la vuelta al mundo en su catamarán se están construyendo aquí una preciosa casa con impactantes vistas… ¿quizás se convertirán en nuestros futuros vecinos?

Son días cargados de ilusión, también de altibajos y decepciones, de emociones y esperanzas. Cada día se abre ante nosotros un nuevo abanico de posibilidades…..

Anuncios

4 pensamientos en “Colombia

  1. Familia! Qué alegría que estéis encontrando lo que buscáis poco a poco! Pero también siento algo de tristeza por perder tan buenos amigos de armas náuticas.
    La solución es que vengáis a navegar a Las Perlas de vez en cuando a cambio de ayudaros a recoger café o lo que sea que acabéis haciendo en Colombia! De esa manera seguiremos disfrutando de Gina y vuestra compañía.
    Se os quiere mucho!

    • Família!!! Buenísima idea!!! Pescaremos en las Perlas, y recogeremos aguacates en el Quindío!!! Cuando estemos instalados, aquí tendreis vuestra casa… Y con el mono que tendremos de barco, encantados en pasar una semanita a bordo de vez en cuando.. Besos a los dos!!!!

  2. ya oscar a dicho todo, están mas que invitados a pasar días en panamá y las perlas, y ojala que terminen encontrando lo que buscan,yo por mi parte ire a visitarlos las fotos con las montañas los animales me encantan, suerte y un beso a gina

  3. Cris! Qué pasada de reportaje… Cuántas emociones juntas. Y qué bonito todo. La imagen de Gina tumbada en la hamaca observando los flamencos es… impresionante. Todas lo son. Seguimos atentamente vuestras andanzas. Mucha suerte. Beso enorme!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s