Surrealismo kuna

Kuna Yala tiene esa especial característica de que una vez has cruzado sus aguas y visitado sus islas te cala hondo, tan hondo que nos hace sentir como si volviésemos a casa después de haber pasado tres meses en el país vecino, Colombia. Los kunas nos dan la bienvenida, se acuerdan de nuestros nombres, vienen al barco ofreciéndonos sus mejores langostas o sus más coloridas molas. Son muchos los kunas que ya conocemos aquí, y muchos los kunas que conocen a Gina por su nombre y por sus rizos.

También son muchos los veleros que vuelven a repetir la temporada en aguas de San Blas, así que fondeando en las bahías reencontramos a amigos del año pasado, navegantes que ya hace muchos años que pasan aquí sus temporadas de verano, y otros que vuelven a disfrutar de unas semanas en el paraíso de los cocoteros antes de cruzar el Canal de Panamá.

Así hemos estado navegando estos últimos meses con todo un grupo de familias francesas y belgas – buena práctica para nuestro oxidado francés – y Gina no había tenido hasta ahora tanta compañía infantil en las islas. En Banedup celebramos varias fiestas importantes, el cumpleaños del hijo de Anelio, la multitudinaria fiesta del día de Navidad, la divertida fiesta de año nuevo junto a nuestros amigos del Tuvalú entre otros… En Green Island celebramos el cumpleaños de Zoe entre pasteles, gincamas y colores que acaban cubriendo los menudos cuerpos de estos pequeños artistas.

A mediados de enero coincidimos con el barco de Xavier – un carismático francés que conocemos del año pasado – y su familia, a los que invitamos a una fideuá en la playa de Cambombia. Esta vez la isla está habitada por la familia de Eucasiano y un montón de niños muy simpáticos y divertidos. Gina disfruta saltando con ellos desde el barco de Xavier que se ha amarrado por popa a un árbol de la playa. Es allí donde ella decide empezar a nadar sin flotadores, recorre nadando sola esos tres metros que separan el barco de la playa una y otra vez, como si en eso le fuera la vida. Se ha dado cuenta de que se puede mantener a flote por encima del agua, y ese descubrimiento la tiene completamente obsesionada. Desde ese día Gina ya nada sola, sin ayuda de nadie. Nosotros maravillados. Al cumplir un año nos regaló sus primeros pasos, al cumplir dos años empezó a hablar, y ahora – a punto de cumplir tres años – ya nada como pez en el agua.. Veremos lo que nos depararán los próximos aniversarios. 😉

Llegan algunos barcos más a Cambombia, ya que se está preparando una nueva e importante fiesta en la isla: la matanza del cerdo. Es habitual que los kunas en sus islas engorden un cerdo con las sobras de su comida, para comérselo después. Se agradece comer carne cuando el pescado y la langosta son el plato primordial en este país.
Una treintena de personas asistimos al espectáculo de la matanza, que aquí consiste primero en ahogar al cerdo en el mar. Después se le cuelga entre dos palmeras, se le desangra y encima de un ulu acabarán cortándole los testículos y despedazándolo. Lo sorprendente es que durante todo el proceso los diez niños estarán observando cada una de las etapas en primera fila, sin parpadear. Sus mentes y su naturaleza libre de influencias e imágenes preconcebidas hacen que todo el proceso sea de lo más natural para ellos.

El largo e intenso día acaba con un accidente: Eucasiano se hace un corte profundo en la mano con el machete. Los kunas son reacios a ir al hospital o a un dispensario, y es usual que las madres se nieguen a llevar a coser a sus hijos cuando se han hecho cortes profundos. Pero Eucasiano se deja convencer por Xavier, que después de limpiarle la herida le clava un par de grapas sanitarias sin anestesia. Durante todo el proceso Eucasiano no abre la boca ni se queja pero una vez terminada la curación se desmaya y tiene que ser reanimado con apremio.

En Kuna Yala los niños no lloran, los kunas son seres estoicos que no se quejan por nada, aguantan el dolor sin articular ni un gemido. Hay hospitales en algunas de las islas más grandes cercanas a tierra, pero intentan evitar el trasladarse a ellos. Según una conversación con Danel, el kuna comunicador, sobre todo les tienen miedo a las transfusiones de sangre. Algunas mujeres a las que se les practicó una transfusión tuvieron después hijos con el pelo rizado, y los kunas lo adjudican a la mezcla de sangres. Según nos cuenta, la sangre kuna es un tipo de sangre especialmente resistente y poderosa, que no debe mezclarse con sangres menos puras.

Estamos tan inmersos en esta sociedad, conociendo a fondo sus tradiciones y costumbres, que a veces nos da la sensación de estar viviendo en un mundo surrealista, donde todo es posible. El Aquí i el Ahora en mayúsculas imperan en Kuna Yala!

 

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