Nuevos horizontes

Noticias frescas… esta vez ya muy cercanos a la realización del sueño que nos ha mantenido ocupados este último año. El 15 de agosto del 2015 solicitamos en la alcaldía de Salento nuestro permiso de obras, que llegó tres meses más tarde y nos permitió poner la primera piedra. Justo un año después tenemos la casa prácticamente terminada. Y estamos a cuatro semanas de inaugurar el Ecoresort Gran Azul, el hotel que ha de ser morada de los viajeros que desembarquen en este país en busca de nuevos horizontes y aventuras.

Las sensaciones son, sobre todo, de emoción. Mucha energía y constancia hemos metido en este proyecto, que ya llega a su fin. Similar a un embarazo la construcción va creciendo día a día, y sentimos ahora que este estado ya se acaba, y empieza una nueva etapa ya con el “bebe” en nuestros brazos. Es decir, pasamos de constructores a hoteleros, empieza una nueva actividad, que con certeza tendremos que ir conociendo y de la que todavía tenemos mucho por aprender. Pero no nos faltan las ganas!! Con mucha ilusión de que la casa y sus habitaciones se llenen de personas, de niños, de risas y conversaciones. De que esta casa que ha ido formándose ladrillo sobre ladrillo y que ahora todavía se siente fría, inhabitada, pase a absorber todo el calor humano y la energía que la rodea. En definitiva, que cobre vida!

Durante estos últimos nueve meses hemos tenido a bordo a un buen equipo de trabajadores, liderados por un excepcional maestro de obras, Crespo, carismático y lleno de energía positiva, que además de hacer un gran trabajo ha supervisado a sus operarios siempre con buen humor y muchas risas. Y estamos donde estamos gracias a Jordi, siempre al pie del cañón, supervisando, colaborando, metiendo “las manos en la masa”. Y sobre todo suministrando los necesarios materiales que paulatinamente se iban utilizando para la obra. Además de este equipo base han ido llegando los distintos equipos de trabajo, los eléctricos, los pintores, los enchapadores…

A destacar la magnífica labor de Pedro y su hijo Alex, dos personalidades que llegaron un día para cubrir las casas, y nos maravillaron con su arte. Montaron los techos manualmente, entre los dos, sin usar ni una sierra eléctrica, todo hecho a mano y artesanalmente. Trabajando ardua- y pausadamente, una belleza ver como se movían en las alturas ubicando vigas y columnas de madera.

Mientras la casa crecía y se expandía a ojos vista, la vida continuaba. Gina feliz yendo cada día a la escuela, donde ha hecho super amistades. Cada tarde las niñas se reúnen en una u otra casa, y por suerte también las mamas se han hecho buenas amigas. Están las tardes de piscina y las tardes de talleres en el Gran Azul Kids. Por aquí han pasado niños, creatividad y talleristas. Los dos vacacionales que organizamos en las vacaciones de verano fueron una maravilla, cada vez siete niños con los que fuimos creando un buen equipo a lo largo de la semana. Beatriz nos enseñó a pintar mandalas, Clau inició a los niños en el yoga, Seira les hizo pintar y correr, con Marcela trabajaron la expresión corporal, con Cesar se convirtieron en malabaristas, con Nuna tejieron ojos de Dios, Clarita hizo con ellos pan, con Cris fueron en busca del tesoro y sembraron en la huerta… Y los talleristas nos damos cuenta día a día que ellos son pura inspiración, esponjas absorbiendo todo lo que les rodea.

También Roc se ha convertido en un pastor alemán de gran tamaño, ya nada lo recuerda a ese cachorrillo que llegó aquí hace seis meses. Un par de veces desapareció de la finca, encontrándolo horas más tarde vecinos en el pueblo. Vaya susto! Pero cada vez se va acostumbrando más al terreno y a sus linderos, y acompaña a Jordi en sus excursiones en bicicleta por la montaña.

Tic tac tic tac… la cuenta atrás para nuestra fiesta de inauguración ya ha empezado!!

Nuevos horizontes a la vista!!

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La Posada Alemana

Subiendo por la Autopista del Café y justo frente al cruce que lleva al pueblo de Salento, se rige amenazador un enorme edificio medio derruido e incendiado. Todo el mundo lo conoce como “La Posada Alemana”, antaño un enorme complejo turístico posesión de Carlos Lehder, uno de los más conocidos narcotraficantes de Colombia y co-fundador del Cartel de Medellín junto a Pablo Escobar.

Originario de Armenia, pero de madre alemana y padre quindiano, Lehder se dedicó al contrabando de cocaína a finales de los años 70 y llegó a comprar una isla en Bahamas para desde allí poder introducir la coca a Estados Unidos, creando un centro de conexiones del narcotráfico. Conocido como el Henry Ford de la cocaína, Lehder y sus socios del cartel amasarían enormes fortunas volviéndose ricos de un día para otro. Se convirtió en un hombre altamente popular en el Quindío y en plena bonanza cafetera mostrando una riqueza comparable a cualquier millonario del mundo.

En el 87 fue capturado por agentes americanos y enviado a EEUU, donde cumple condena desde hace ya más de 30 años.

La Posada tenía varias cabañas estilo suizo, que en su día fueron incendiadas y confiscadas por el gobierno colombiano. Todo sigue igual 30 años más tarde…. bueno, todo no!! Desde hace ya un par de meses se acerca a la Posada un camión que se lleva cientos y cientos de ladrillos que se usaron en su día para pavimentar los enormes jardines del recinto. Don Jaime, que habita actualmente una de las casitas del complejo, los desentierra uno por uno para ganarse así una plata, y nosotros se los compramos a mitad de precio del mercado, teniendo en cuenta que se trata de unos ladrillos llamados tolete, mucho más grandes y robustos que los que se fabrican hoy en día.

Así que la nueva “Residencia Alemana” del Gran Azul se está construyendo con los fundamentos de la otra controvertida y ya desvalijada Posada Alemana. Nunca mejor dicho, muchas vueltas da la vida!!!

Los ladrillos toletes se acumulan en la obra y ocupan mucho espacio. Todo parece acumularse en el terreno, aunque a la misma velocidad desaparecen los materiales del improvisado almacén, para convertirse en estructuras habitables. Y en un abrir y cerrar de ojos tenemos ya casi terminada la pequeña casita de agregados, donde viviremos estos próximos seis meses, hasta que tengamos la casa principal terminada. Nuestro Mischief era más espacioso que esta acogedora pero minúscula casita de 35 metros cuadrados (por suerte estamos acostumbrados a los espacios reducidos), y las infinitas vistas desde salón y dormitorio compensan de largo la falta de espacio.

Don Pedro no cesa recorriendo el techo de la casita, como un trapecista salta de viga en viga, es un maestro de los tejados, y da gusto ver con que exactitud y rapidez monta vigas, paneles y tejas. Mientras tanto Don Crespo – nuestro carismático y optimista maestro de obras – dirige como si fuese director de una orquesta las actividades de sus 12 albañiles, ya inmersos de lleno en la cimentación de la casa principal y la casa secundaria. Y todo son imprevistos! Por tratarse de zona de alto riesgo sísmico y a causa de que en algunos lugares el substrato no es suficientemente bueno, los pilotes de la cimentación tienen que llegar a 4m de profundidad cada uno. Todo ello rellenado luego con miles de kilos de cemento y de hierro. Se trabaja de forma muy artesanal, los chicos montan sus propias columnas de hierro, hasta elaboran ellos mismos herramientas y utensilios necesarios para su trabajo. Por doquier se respira actividad y concentración.

Mientras tanto, siguen creciendo las verduras al otro extremo del terreno, y ya toca combatir alguna que otra plaga, como la palomilla, que en estos meses de extrema sequía se reproduce vertiginosamente. También estamos aprendiendo algo más de planeación…. llevamos tres semanas comiendo ensaladas y rábanos a diario!! 😉

Por ahora esperando con mucha ilusión el momento de mudarnos al pueblo, para poder despertar por las mañanas con el trinar de los pajaritos, y poder admirar las puestas de sol desde el comedor de casa.